viernes, 9 de noviembre de 2012

La Costa Rica que queremos


La represión policial, al mejor estilo de Madrid y Atenas llegó ya a Costa Rica.

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Fotografía de Daniel Peraza, durante la manifestación del 8 de noviembre en San José. 



Desde los setenta, con la protestas contra ALCOA no se veía nada así en Costa Rica. El 8 de noviembre de 2012 un grupo de manifestantes fue dispersado de manera violenta por antimotines. Cerca de 40 personas fueron arrestadas, y varias golpeadas.


Fotografía de Diario Digital El PaísCr


¿La razón? los manifestantes bloquearon la Avenida Segunda, principal vía de la capital San José, exigiendo la defensa del Seguro Social. La respuesta oficial fue enviar a la policía con el argumento de la libertad de tránsito.

La acción policial fue agresiva, imágenes y vídeos no mienten, y asesta un golpe más a la ya de por sí deteriorada imagen del gobierno de Laura Chinchilla, cuya administración es tan solo continuidad de sus antecesores en políticas económicas de apertura comercial y menor inversión social. El Informe del Estado de la Nación publicado dos días antes confirmó una baja alarmante del apoyo ciudadano al sistema democrático, una preocupante y creciente violación de derechos laborales  y la caída en los ingresos de las clases más pobres versus el aumento en los sectores mas ricos. Y tras de cuernos, palos:

Ley mordaza 
El 7 de noviembre se celebró el día de la democracia, ese mismo día se hizo oficial la Ley de Delitos Informáticos, que es señalada por la prensa como una especie de ley mordaza que impedirá cualquier tipo de investigación o denuncia, so pena de cárcel. El mismo Colegio de Periodistas advirtió del peligro de esa nueva legislación:





 La Costa Rica que queremos, título de este post, es una parodia de eslóganes como "Una Costa Rica mejor" de Rodrigo Arias Sánchez (RAS), ex ministro y hermano del mandatario anterior a Chinchilla, Oscar Arias. RAS es fiel representante de esa clase política y empresarial que nos ha traído hasta aquí, indolente ante el deterioro de la calidad de vida de los costarricenses y obsesionada con materializar un proyecto país que beneficia mucho a pocos y poco a muchos, nada distante a lo que se ve en el resto del mundo occidental y que tiene sumida en la crisis, por ejemplo, a la Unión Europea.

En un post anterior de este blog titulado La falsa excepcionalidad hablamos de la extraña creencia de que este país es inmune a los problemas que aquejan a otras naciones. Sirva el 8 de noviembre de 2012 como evidencia en contra.


San José, Costa Rica
Viernes 9 de noviembre, 2012

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