miércoles, 10 de agosto de 2011

La Marcha de las Putas, versión Costa Rica


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  • Comunicado de prensa de grupo organizador.



“¡NO es NO!” es el lema de esta marcha autoconvocada por activistas feministas, en contra del hostigamiento y la violencia sexual y en repudio a las declaraciones de Francisco Ulloa, obispo de la Iglesia Católica de Costa Rica y de Francisco Robles, cardenal mexicano, dadas el pasado 2 de agosto, en la ciudad de Cartago.
El control sobre los cuerpos de las mujeres es uno de los mecanismos históricos de opresión patriarcal. Se sostiene sobre el prejuicio sexista que somos las mujeres las que provocamos la violencia física y sexual, ejercida por los hombres. Esta idea falsa se sigue promoviendo en la cultura machista, que considera como respetables únicamente a las mujeres que se someten al orden social patriarcal. Las mujeres que no obedecen los mandatos del poder masculinista hegemónico son castigadas a través de la violencia que sigue cobrando vidas de mujeres, día tras día, en nuestro país. Las frases comunes son “se lo buscó por andar vestida como puta”, “si se viste así, es porque quiere que la violen”, “si anda en esos lugares, está buscando problemas”, entre muchas otras.
Nuestra reivindicación es la más básica del feminismo: nosotras decidimos sobre nuestras vidas, nadie más tiene que decirnos cómo debemos vestir, qué debemos pensar o qué debemos hacer; y al contrario, es necesario enseñar a los hombres a no violar, agredir y abusar. Reclamamos nuestro derecho humano a la autodeterminación, al respeto por nuestras elecciones de vida y exigimos que el Estado cumpla con sus obligaciones del derecho internacional de los derechos humanos, dirigidas a erradicar todo prejuicio discriminatorio contra las mujeres, basado en las concepciones opresivas de género.
Toda mujer tiene derecho a pensar, vestir y hacer con su vida lo que ella desea, según su proyecto de vida libremente elegido. Nadie tiene justificación de violentar a una mujer, bajo ninguna circunstancia. Hombres y mujeres somos libres y tenemos derecho a construir nuestros proyectos de vida, con respeto hacia las demás personas. Los comentarios de Ulloa y Robles son irrespetuosos hacia las libertades fundamentales de las mujeres. Nuestro valor no reside en nuestro útero: la maternidad es una decisión, una elección que debe hacerse en el más estricto apego por la libre autodeterminación. Las mujeres que no queremos ser madres somos igualmente ciudadanas que aquellas que sí han querido ejercer la maternidad. Ser madres no agrega ni quita valor o dignidad. Tampoco nos agrega ni quita valor la ropa que llevamos puesta.
Exigimos YA la erradicación de toda forma de discriminación contra las mujeres. Respetamos la libertad de expresión, pero repudiamos todo comentario misógino que pretenda justificar la desigualdad entre hombres y mujeres, que pretenda justificar el ejercicio del poder masculino sobre nosotras. Iguales derechos para todas y todos. Las creencias religiosas no pueden colocarse por encima de los derechos humanos, no por encima de las obligaciones internacionales que el Estado ha asumido, para proteger los derechos humanos, específicamente, los derechos de las poblaciones históricamente discriminadas.
Le recordamos, enfáticamente, al Gobierno de la República que debe guardar estricto respeto hacia los siguientes instrumentos internacionales de derechos humanos: CEDAW (Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer), ratificado por Costa Rica en 1986, y la Convención de Belém do Pará (Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer), ratificado por Costa Rica en 1995. En virtud de estos tratados internacionales, es obligación del Estado no tolerar ninguna forma de violencia contra las mujeres, ni en el discurso ni en el trato discriminatorio ni en acto alguno que reafirme patrones culturales opresivos hacia las mujeres.
Y reivindicamos el término puta, utilizado por y desde la moralidad conservadora, para controlar socialmente a las mujeres, descargando en esta palabra todo aquello que represente desobediencia hacia sus mandatos.




Firma: Comité organizador.

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