jueves, 14 de octubre de 2010

Utopía o el yo





  • El debate entre los sueños de un hombre y el llamado al sacrificio por la causa colectiva.


  • Comentario de la película "El último Comandante", co-producción costarricense-brasileña. 

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"Paco Jarquín es un perdedor". Lo dice Damián Alcázar (La Ley de Herodes, El Crimen del Padre Amaro), y quizás habría que creerle pues él le da vida en el celuloide. Con todo respeto (ya te podés reír Azofeifa), difiero un poco.

Paco Jarquín es nica, baila Cha-cha-cha como ninguno y es mujeriego como tantos. Cansado de volar bala por una causa que ya no siente como suya abandona todo y se viene para San José para montar su propio salón de baile. "Es un hombre en una circunstancia compleja y un espíritu vapuleado por lo que le ha tocado vivir" dice Damián. Yo agregaría valiente en su cobardía, a su modo.

¿Puede el sueño de un hombre tener más valor que una causa colectiva?  En eso se debate la película como idea filosófica secundaria (o eso creí captar). Al final para sus directores la balanza se inclina por una de ellas. Aquí diseccionó: ¿es la utopía de un pueblo necesariamente el sueño de un hombre? ¿tiene límite el compromiso de un individuo ante el lugar que lo vio nacer? ¿es traidor por reclamar su vida como solo suya? ¿hasta dónde es válido, y más allá, ético, exigir un sacrificio total, o sea la vida? ¿es moral pedirle tal cosa? ¿es su derecho reclamar autonomía? ¿renunciar cuando mejor lo considere sin reproches y sin condenas? 

Paco Jarquín no se lo pregunta, el simplemente se harta de la utopía que empieza a mostrar su rostro irrealizable y va tras sus metas personales ¿es eso reprochable? ¿quién más que él puede lograrlo? que lo logre o no ya es colateral. Él, Paco Jarquín, convertido en Francisco a secas, ha decidido que su vida le pertenece, por encima de las grandes causas, de los amores perdidos o por perder, de los llamados idealistas.

Con su gesto, el de un hombre egoísta y consciente de que su destino es solo suyo,  Jarquín reinvindica por momentos el individualismo, la libertad de un hombre que se hacer responsable de si mismo  en vez en eludir la tarea diluyéndose en una colmena que le pide abnegación, renuncia a su yo, a su vida y con ello a su propia razón de ser como sujeto único y pensante ¿qué es un hombre diluido en la masa más que un ser sin nombre, sin identidad y sin futuro? Ese es el destino de las abejas no el de los hombres.

Veo a Paco Jarquín sentado otra vez en aquella banca del Parque Nacional, el mundo le da vueltas y pienso que el desenlace estuvo bien y que pudo ser diferente, sin que ello demerite un guión interesante y una película que se deja ver. Recomendada.  


Página web de "El Último Comandante"

3 comentarios:

Azopfeiffer dijo...

Efectivamente me estoy riendo.

Tengo la impresión que me da a veces, que la crónica va a ser mejor que la pelicula.

César dijo...

Solo viéndola se sabe.

César dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.