domingo, 20 de junio de 2010

Las orgías sacras


Altivo y fornido, místico, en el brazo izquierdo empuña una AK-47 que apunta al cielo gris de una tarde común en Managua; más abajo, en la diestra, una herramienta de labranza agricola. Sobre la base azul de concreto que sustenta a la estatua una promesa ambigua: "Solo los obreros y los campesinos irán hasta el fin".

Tributo castrense y cuasi-religioso a los soldados desconocidos de un conflicto bélico que arrasó el país a lo largo de casi tres décadas, en la capital abundan monumentos con cañones y símbolos militares, solo igualados por las cruces e imágenes de la Virgen.

Entonces viene el sincretismo. Cerca de allí el rostro del Presidente Ortega impreso en una valla publicitaria, sonriente, sobre un fondo rojo y letras blancas que celebran 31 años de triunfos de la revolución sandinista; más arriba, en caracteres amarillos el emblema: Nicaragua, cristiana, socialista, solidaria.

Es difícil ignorar  la ironía, en un país profundamente creyente aunque cada día menos católico, el gobierno otrora comunista -hoy quién sabe qué- hace mancuerna con una jerarquía eclesial que le repudiaba y que quedó patente en 1983 con la regañada mediática del papa  Wojtyla al entonces cura  y teólogo de la liberación, Ernesto Cardenal. El amable taxista, que cándidamente llama Comandante a Ortega, admite la paradoja: "dos poderes que se odiaban, hoy se dan la mano para gobernar".

El trato funciona, por lo menos para la parte con sotana que logró que el antiguo rival reeditara el respaldo a la ley que penaliza el aborto terapéutico, que se mueran las malas madres es el lema, o si viven para contarlo que vayan a parar a la cárcel, dicta la ley pinolera. Los efectos ya se sienten, dice Amnistía Internacional que en las primeras 19 semanas de 2009, alrededor del 16% de las muertes maternas se debieron a un aborto realizado en condiciones peligrosas, frente a ninguna durante el mismo período de 2008.

Supongo que para el Comandante y su gabinete el beneficio reside en esa útil habilidad de la religión para calmar los ánimos, de llamar a la resignación y mermar el malestar social, sirve si se recuerda que en la tierra de Sandino la mitad de los nicaraguenses son pobres, muy, muy pobres, y si llegaran a enterarse rodarían cabezas cual Luis XVI.


Ya lo dijo Napoléon Bonaparte: "la religión es un formidable medio para tener quieta a la gente" y para meterle goles  sin que se entere, y eso lo saben bien los Ortega, los Bush y más al sur, en la Suiza de pacotilla, la "Hija predilecta de  la Virgen de los Ángeles"  que, no tan solapadamente,  apoya referendos para evitar que parejas del mismo sexo tengan derechos fundamentales y mira para otro lado cuando de promover los derechos reproductivos de las mujeres se trata . El clero está que  aplaude y brinda de un pie por eso, no en vano el bautizo a iglesia llena.


Todo sea por la gobernabilidad del rebaño, aquí o allá. Mejor si es manso.




Publicado en la Revista Paquidermo.



    En Costa Rica, donde la interrupción con fines terapéuticos es legal, se realizan 27 mil abortos clandestinos anuales (Dato Asociación Demográfica Costarricense).
     

    4 comentarios:

    Azopfeiffer dijo...

    Al regreso de Nicaragua hay un rótulo deel mismo tono rosa iridiscente con otro slogan brillante: "Servirle al pueblo es servirle a Dios".
    El año anterior estuve en los actos propios de la llegada de la antorcha de la independencia y en su perorata de excusas, el Ministro de Educación de Nicaragua mencionó versiculos de la biblia al estilo Pulp Fiction.
    Antes la religión por lo menos estaba en manos de filosofos, ahora se va de a cuartelazo.

    César dijo...

    Estuvo en manos de filósofos un par de veces, casi siempre lo ha estado en las de oportunistas con sotana (y similares) o banda presidencial (o similares también).

    César dijo...

    Me acordé de este post luego de oír al cardenal Obando haciéndole la apertura a Ortega en el discurso donde dijo que Nicaragua seguiría ocupando Calero. El prelado dijo en su plegaria que, como decían los antiguos romanos: "Si quieres la paz prepárate para la guerra".

    César dijo...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.