lunes, 31 de mayo de 2010

Yo tengo una pesadilla


"Los problemas que tenemos no pueden ser resueltos con el mismo nivel de pensamiento con los que los hemos creado" Albert Einstein


Al lado de una papeleta para elegir gobiernos locales -algo en teoría importante- los votantes de Costa Rica escogerán si quieren que los homosexuales puedan "casarse" o no. Esto será el 5 de diciembre (1).

La verdad es que no se trata de matrimonio gay, pero los que se horrorizan con la idea de que una mujer u hombre pueda visitar a su pareja del mismo sexo que muere en un hospital, o herede los bienes que entre ambos obtuvieron luego de años de esfuerzo conjunto, no soportan la idea, ni logran entenderlo, ni les importa saber,  cual es la diferencia jurídica entre un matrimonio y una sociedad de convivencia.

La verdad debería importar poco, en lo personal asistiría gustoso a la boda que uno de mis mejores amigos sueña con su novio desde hace años, y orgulloso sería el padrino de uno de sus hijos adoptados (2), pero la cosa viene siendo que acá, en esta Suiza de pacotilla, no se puede ninguna de las dos.

Lo que se quiere es darle a gente común derechos ordinarios, nada novedoso, pero entonces un Observatorio Ciudadano por la Vida y la Familia, cuyo imagen de un faro se me asemeja al ojo de Sauron, se inventa un referendo para que las  informadas masas  decidan si las parejas del mismo sexo pueden acceder a lo que deberían tener ya por el hecho de ser ciudadanos de una nación en teoría pluralista.

Y mientras el Tribunal de Elecciones se inventa nuevas prórrogas para que los observadores recojan en las iglesias  las firmas que les faltan, yo pregunto que hubiese sucedido en Estados Unidos sin en lugar de que el Gobierno Federal reconociese los derechos de los negros los hubiese sometido a votación de la mayoría blanca, puede que Martin Luther King hubiese tenido una pesadilla en lugar de un sueño, pero al igual que él, es momento de recordar que "sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento"  y aceptar la realización de un referendo de odio. Lo que compete es dejar que el proyecto para dar derechos a las parejas gay se discuta en el Congreso y que, ojalá, se apruebe.

Aferrarse a ideas del pasado nunca será razonable cuando los problemas del presente nos plantean retos inéditos, la inflexibilidad y la ortodoxia son malas estrategias en un universo cuyo única constante es el cambio.






  • (1) Aún faltan firmas por recoger, pero todo apunta a que si se realizará la consulta popular. 
  • (2) El Proyecto de ley de Sociedades de Convivencia NO contempla la posibilidad de la adopción. Se discute en la Asamblea Legislativa pero la realización de un referendo nacional lo haría inútil.  
  • La imagen que ilustra el post corresponde a una pintura de Goya. 

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