jueves, 28 de enero de 2010

El absurdo, el salto de fe y el suicidio

Divagaciones sobre una vida sin esperanza

He de admitir que El Discurso del Método del matemático, científico y filósofo René Descartes es uno de los libros más interesantes y entretenidos que he leído últimamente, bueno, por lo menos hasta que llegué al capítulo IV.

So pena de parecer prejuicioso (que alguien me lo dirá)  me dio tremenda modorra y hasta pena ver como un genio como él, el mismo que lanzó la bella máxima de "la duda sistemática como principio del conocimiento" hace una malabares increíbles -muy escolástico- para justificar la existencia de dios (si, con minúscula), hasta llegar a utilizar un juego de palabras tan gracioso como incongruente:

"Pero no podía suceder otro tanto con la idea de un ser más perfecto que mi ser; pues era cosa manifiestamente imposible que la tal idea procediese de la nada; y como no hay menor repugnancia en pensar que lo más perfecto sea consecuencia y dependencia de lo menos perfecto, que en pensar que de nada provenga algo, no podía tampoco proceder de mí mismo; de suerte que sólo quedaba que hubiese sido puesta en mí por una naturaleza verdaderamente más perfecta que yo soy, y poseedora inclusive de todas las perfecciones de que yo pudiera tener idea; esto es, para explicarlo en una palabra, por Dios." (Discurso del Método)   

En palabras simples: es inaceptable que de mi imperfección salga la idea de algo perfecto, entonces tiene que ser al revés, o sea, que de lo perfecto salga lo imperfecto, ergo dios existe y me creó a mí (¡plop!).

En fin, ya lo sé, Descartes es Descartes y yo no soy nadie pero eso no le quita lo humano a él y lo erróneo de su razonamiento; el hecho de suponer que algo debe ser de un modo, como que de lo perfecto deriva lo imperfecto, no lo hace certero, repito, no porque en mi cabeza exista la posibilidad de que algo sea real lo hace real, algunos razonan: mi vida debe tener un significado superior, el mundo debe tener un destino, la humanidad no está aquí porque sí, por lo tanto dios tiene que  existir porque  todo esto DEBE tener un una razón.

Si me baso en el criterio de autoridad también salgo perdiendo con Newton: "Este bellísimo sistema compuesto por el Sol, los planetas y los cometas no pudo menos que haber sido creado por consejo y dominio de un ente poderoso e inteligente...". Por suerte tengo de mi lado al Marqués de Laplace para decir sobre eso mismo: "No he ocupado esa hipótesis". Gracias Marqués.

El punto, creo saber, es que estos  grandes hombres, otros genios y la mayoría común se sostienen emocionalmente en una idea esperanzadora, en ese algo superior, perfecto que excusa de la posibilidad de ver a la vida como algo sin sentido, lo que generaría una terrible angustia. Se le llama Salto de Fe a esa concesión que le damos a la inocente esperanza aún cuando el suelo que se pisa es de aire. 

Creo que por eso ahora sostengo que el ateísmo no es para todos, entiendo que puede sonar arrogante pero cuanto más conozco a la gente más me convenzo que existen seres humanos que no deberían jamás caer en la cuenta de la vacuidad originaria y esencial de la existencia.

Si, porque la vida  carece de sentido, quiero decir que desde el momento de su origen, y hasta donde sabemos, el Universo que nos alberga y la vida que encerramos con nuestra piel NO fue creado por ninguna Conciencia pretérita, no hay plan, no hay hoja de ruta, no hay destino superior, no hay vida más que esta.    


A eso me refiero cuando hablo de una vida sin esperanza, no quiero que se entienda el concepto como si no existiesen planes personales, proyectos, ilusiones, no, me refiero al hecho de no proyectar mi vida más allá de la vida, hablo de vivir para esta vida, la única certera y renunciar a las promesas vacías y a débiles razones sostenidas por el precario andamiaje del deseo. Asumir mi propia e ineludible responsabilidad.

Es su bellísimo ensayo El Mito de Sísifo Albert Camus trata sobre este descubrimiento de lo absurdo por parte del ser humano y la aceptación del mismo:

"Pero Sísifo enseña la fidelidad  superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni futil. cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad forma por si solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre." 

Al inicio de este ensayo Camus dice que el único problema filosófico que vale la pena discutir es el suicidio ¿vale la pena vivir una vida sin promesas eternas, consciente de la propia mortalidad, de la tragedia de la vida, de lo efímero de todo, del tedio?

Al ver una sonrisa contagiosa que enciende la mía, una mirada cómplice, o el calor de un beso apasionado, el abrazo sincero, el amor de los tuyos, e incluso cuando escribo estas líneas  pienso que sí. Que cada quien busque sus razones y las  atesore porque no serán para siempre ¿acaso eso no les da un enorme valor? ¿se ha desmoronado el mundo por saberlo? todo sigue ahí, después del vértigo viene la tranquilidad de ánimo, la paz, y la auténtica alegría de quien ha descubierto que lo absurdo no puede matar a lo bello.


2 comentarios:

Nop dijo...

Es curioso que Descartes llegue a utilizar un razonamiento del nivel de Banana Man.
Supongo que conoce de ese tipo, Ray Comfort... curioso nombre.

César dijo...

Si claro, el mae de la banana jajaja, terrible.

También me acuerdo que le pegaron una majada (a él y a un actor con cara de niño) en un debate con dos ateos.

Solo confirma que los argumentos siguen siendo los mismos siglos después, y que son bien malitos.

Saludos y gracias por el comentario.