lunes, 24 de noviembre de 2008

La cuna de los ángeles




Fue Mesopotamia o en su periferia. No sabemos exactamente en dónde, puede ser que una de las primeras referencias las tengamos en el Avesta, libro sagrado del Mazdeísmo fundado por Zaratustra hace unos tres mil años, cuando el profeta iraní fue elevado por el Mensajero del Creador para recibir la revelación divina, o quizá su origen esté en el rico politeísmo babilónico, asirio, hitita y de tantas otras culturas que germinaron en o cerca de la Media Luna Fértil, Mesopotamia, hoy Irak.


El asunto aquí es que su origen es pagano. La idea de los mensajeros del cielo bien puede ser un préstamo de las escrituras del profeta iraní o bien de otras tradiciones paganas de Oriente Medio o Egipto, tal y como ya lo habían hecho los hebreos con la leyenda del diluvio, copiada de la Épica de Gilmanesh mesopotámica o la del rey Sargón de Akad, que inspiró el reconocido cuadro de la faraona recogiendo a Moisés en el río Nilo.


De Judá los ángeles pasaron al Mediterráneo y más allá, volaron hasta Roma y Arabia y de allí a una porción bastante grande del mundo, al menos un 50% de la población mundial del siglo XXI de la cual un porcentaje importante cree aún en estos seres mitológicos, inseparables ya de sus creencias.


Todo esto a propósito de la visita en nuestro país de una “experta” en ángeles (Prensa Libre, 14 noviembre) que incluso escribe libros sobre ellos apadrinada por el canal Infinito, dedicado a temas esotéricos que se agrupan en esa rama sincrética de creencias conocida como Nueva Era y de la respuesta airada de don Roberto Ávila (Prensa Libre, 22 noviembre) en defensa de una visión más tradicional y subordinada de estos seres fantásticos al dios judeocristiano.


Mensajeros alados, cumplidores de deseos, defensores, intercesores, vasallos divinos, el culto a estas criaturas mitológicas sobrevive hoy en una amalgama entre religiones medio orientales tradicionales y New Age, sin importar su origen no cristiano ni de tener el mismo padecimiento de todas los credos metafísicos: la ausencia total de evidencia, lo cual parece no incomodar a toda una industria que se alimenta de una cultura crédula y ansiosa de soluciones venidas desde el cielo. Los ángeles parecen tener su lugar seguro en la imaginación de la gente común mientras esta espere de arriba las respuestas que deberíamos responder aquí abajo.
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1 comentario:

Benito dijo...

Además el diablo hace numeroso sonido en medio de los creyentes. Saludos desde Brasil.