viernes, 3 de octubre de 2008

La defensa de ideas obsoletas

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Artículo a propósito de la discusión de un proyecto de ley en Costa Rica sobre la unión civil para la comunidad homosexual.
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Las marchas “en la defensa de la familia” promovidas por diferentes denominaciones cristianas sorprendieron no solo por los discursos ambiguos sino por tantas personas dispuestas a creerlo.


Seamos francos: al decir defensa de la familia los manifestantes quisieron decir en contra de la comunidad gay, aunque juren que no y hablen del amor al prójimo. La discusión de un proyecto de ley para legalizar las uniones civiles crea un ví­nculo innegable.


La idea de que la homosexualidad es mala procede de la tradición bí­blica y no de la evidencia cientí­fica, ahora bien ¿es fiable la tradición? Veamos algunos ejemplos que a la luz de nuestro tiempo parecen ilógicos o inaceptables:


· La Biblia dice que la Tierra no se mueve (1 Crónicas 16:30). Galileo estuvo a punto de hacer una visita no deseada a los aposentos de la Inquisición por defender la idea copernicana de que la Tierra no era el centro del Universo. Hoy todos sabemos quién tení­a la razón.


· Mucho antes de nuestra era las escrituras bí­blicas dijeron entre otras cosas que los murciélagos son aves (Leví­tico 11:19, Deuteronomio 14:11, 18) y algunos cuadrúpedos vuelan (Leví­tico 11:21).


· Las mujeres son personas de segunda o tercera categorí­a a las que se les exige callar en público, agachar la cabeza y ser sumisas al hombre (1 Corintios 11:3-9, Efesios 5:22-24, Génesis 3:16).


· La esclavitud es permitida siempre y cuando los amos traten bien a los siervos y estos sean fieles a sus dueños (Efesios 6:5-7, 1 Timoteo 6:1, Tito 2:9).


El prejuicio cristiano sobre la homosexualidad procede de personas y textos antiguos que ignoraban mucho de lo que hoy conocemos: que la homosexualidad no es una enfermedad mental (Asociación Psiquiátrica Estadounidense, 1973), ni que los heterosexuales debamos temer a que contagien a nuestros hijos. Es absurdo.


En la diversidad está la riqueza de la humanidad, a la luz de evidencias modernas y del humanismo ojalá así­ lo entiendan los diputados, y los creyentes tengan la valentí­a de aceptar que pueden estar equivocados.
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Artículo publicado en:
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1 comentario:

Anónimo dijo...

Tiene toda la razón.

José Torres.


(Comentario hecho en Vuelta en U y copiado al Blog)